The climate talks in Paris in December this year are viewed as a last chance for the world’s governments to commit to binding targets that might halt our march towards climate chaos. But in the countdown to Paris, many of these same governments have signed or are pushing a raft of ambitious trade and investment deals that would pre-empt measures needed to deal with climate change.
Las negociaciones sobre el clima que se realizarán en diciembre
de este año en París, son consideradas la última oportunidad para que los
gobiernos del mundo se comprometan de modo vinculante con objetivos que
pudieran detener nuestra marcha hacia la catástrofe. Pero en la cuenta
regresiva hacia París, muchos de estos mismos gobiernos ya firmaron o están
impulsando una serie de ambiciosos tratados comerciales y de inversión que
inviabilizarán las medidas que se podrían tomar para enfrentar el cambio climático.
Les négociations sur le climat, qui auront lieu à Paris en
décembre prochain, sont considérées comme la dernière chance pour les
gouvernements du monde de s'engager sur des objectifs contraignants qui
pourraient arrêter notre marche vers la catastrophe. Mais
pendant le compte à rebours des négociations de Paris, beaucoup de ces mêmes
gouvernements ont signé ou sont en train de faire pression pour conclure toute
une série d'accords de commerce et d'investissement ambitieux qui préempterait
toutes les mesures que ces pays pourraient prendre face au changement climatique.
Nos da una mirada crítica a la actualidad, un análisis político de la crisis ambiental inminente, crisis de sentido, de conocimiento, la destrucción que inevitablemente provoca luchas y resistencias. Reverdecer invita a mirar hacia adentro, lo que no se ve a simple vista, lo que interpela la base misma de las sociedades modernas, occidentales, capitalistas: el cambio climático como cambio forzado de paradigma. Tomamos, a partir del caso de Argentina y Paraguay, el eje de lo que está pasando con la tierra, en el campo, lo que provoca la succión permanente de las ciudades en relación con los bienes naturales.
"Quien controla las semillas, controla la comida y la vida"
Una compañía líder, un modelo agrario y sus consecuencias sociales y sanitarias. Los secretos de la empresa, su poder ante los gobiernos y la ciencia.
La soja transgénica y el pesticida glifosato entraron en Argentina de la mano de las modificaciones de la legislación en la época de Menem. Hubo un cambio tecnológico en el cual "el objetivo no son los alimentos sino la rentabilidad". Desde entonces un puñado de exportadores: Cargill, Dreyfus, Bunge, etc., los pool de siembras (Grobocopatel, etc.), y los productores-patrones, encabezados por la Sociedad Rural, Coninagro, FAA, etc., levantaron jugosas ganancias y el gobierno obtuvo ingresos fiscales récord por exportar transgénicos.
El cultivo de soja transgénica tiene un costo social muy alto, que se paga con la destrucción del medio ambiente (desmonte de bosques, montes y exterminio de especies animales y vegetales); la expulsión de los pequeños productores, e incluso el asesinato de aborígenes y de quienes resisten a irse. El documental presenta documentadas denuncias de la Agrupación Tekojoja de Paraguay, del Mocase santiagueño, del Movimiento Campesino de Formosa. El cultivo con la semilla Roundup Ready de Monsanto se realiza con un mínimo de mano de obra; ocho trabajadores por cada 4.000 hectáreas (contra más de 70 en una finca tradicional de cítricos).
En Reverdecer se ve a todo el régimen político firmando, junto con el ex ministro Losteau y el ministro Barañao (de Ciencia y Técnica) el llamado "Compromiso Público de Sectores Políticos con la Cadena de Agronegocios". Bajo un sugestivo cartel - "de las ideologías a las ideas lógicas"- se ve, además de los ministros y de Scioli, a Carrió, López Murphy, Macri, Narváez, Blumberg, el "socialista" Giustianini.
Reverdecer denuncia que el régimen de la dictadura sigue intacto; que Kirchner habla de derechos humanos pero permite que Techint, Grobocopatel y el propio Martínez de Hoz vendan el modelo de "la revolución verde" a otros países (en el documental aparece un diputado venezolano "comprando" el paquete agrario devastador).
Ver este documental es imprescindible para apreciar la política criminal de los explotadores del agro y del gobierno "nacional y popular".
En 2005 Eduardo Buzzi, estaba furioso por el asunto de las regalías reclamadas por Monsanto. Hablaba de las trampas de Monsanto. Y además hablaba de los problemas que traía la soja, hasta me puse en contacto con pequeños productores que me hablaron de las mentiras de Monsanto, de la resistencia que mostraban las malezas, que había que utilizar más herbicidas y que los campos quedaban como tierra muerta. Buzzi sabía todo eso y me decía que cuestionaba ese modelo, afirmaba que la soja traía la destrucción de la agricultura familiar y me decía que Federación Agraria representaba ese sector, que enfrentaba a los pools de siembra y a las grandes empresas. Y Buzzi denunciaba mucho este modelo, muy buen discurso. Pero ahora no sé qué pasó. Nunca lo volví a ver y me gustaría preguntarle qué le pasó que ahora se une con las entidades más grandes, me extraña mucho el cambio que muestra. Y encima Buzzi está con Aapresid (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa, integrada por todas las grandes empresas del sector, incluidas las semilleras y agroquímicas), que es la que más gana con todo este modelo, y que apareció poco en este conflicto. Aapresid manipula todo y está con los grandes sojeros, que no son agricultores y que hasta promueven un modelo sin agricultores. Entonces no entiendo cómo Federación Agraria dice representar productores chicos y está con Aapresid. Lo de Federación Agraria es muy extraño, no se entiende.
-¿Y el papel del Gobierno?
Muy Bien, Gracias. Se llena de dinero con un modelo que desplaza a los campesinos pequeños de sus tierras que molestaban con cortes, son mejores los pooles de siembra, son sus socios para correr a los molestos habitantes de los pequeños pueblos, fumigaciones mediante, contaminando el agua, la tierra y la gente.
Ellos viven lejos del foco, en las ciudades del gran país que Alimenta al Mundo (y a sus bolsillos) y no a sus habitantes contaminados.